Mañana emprendo un corto viaje. Bueno, corto en cuanto a duración de sólo cinco días. Pero largo geográficamente hablando, pues nos vamos a Lanzarote. En el fondo pienso que nos queda algo del nomadismo de nuestros antepasados. Necesitamos, de vez en cuando, movernos del sitio habitual.
La verdad es que ilustra mucho el viajar. Lanzarote no creo que sea el lugar más apropiado para enriquecer mi acerbo cultural. Yo ya lo conocí hace años. Montaña de Fuego. Cueva de los Verdes. Es un poco bajar a las entrañas de la tierra y contemplar el fuego que nos sustenta. Pero siempre se aprende algo. Y, sobre todo, rompes la rutina diaria, te sumerges en otro clima, otras gentes...
Recuerdo, de mi anterior visita, el ímprobo trabajo que tienen que hacer los cultivadores de las vides, para protegerlas del viento: construyen pequeños muros de piedras, que superan la altura de la vid, y así planta por planta, las van protegiendo. Al final, cada gota de vino, debe ir acompañada de otra gota de sudor. Claro que lo que no se consigue con esfuerzo carece de valor.
A mi regreso volcaré aquí mis impresiones. A lo mejor, después de tanto tiempo, no se me parece en nada a lo que conocí, o han inventado un sistema de protección más sencillo, o han dejado de cultivar vides; el turismo arrasa todo cultivo. Espero que no. No podemos, no debemos abandonar lo que es la esencia del sustento humano: la agricultura. Reconozco es poco gratificante el trabajo de la tierra. Pero no podemos prescindir de él.
A propósito: esta mañan me ha angustiado comprobar que no funcionaban los comments... Pensé: vaya, se lo han cargado para cobrarnos por la posible comunicación tan fluida y enriquecedora... Menos mal que ya vuelve a funcionar.
Hasta la vuelta!
25.2.04
18.2.04
A propósito de "Lost in translation", me ha parecido una película intimista, a lo que no nos tiene acostumbrados el cine americano. Dicen mucho más las miradas y los silencios que el diálogo de los personajes. Es un estilo que me gusta, porque deja margen a la imaginación y va creando en el espectador un ambiente y unos sentimientos que nacen a medida que surgen en los propios personajes.
Lo de menos es el argumento, que puede hacer que parezca lenta la película. No sucede nada. Ni siquiera hay sexo. Hay dos soledades, llenas de silencios y gestos de hastío. Pero cada uno en su ambiente y en su peripecia diaria.
Es la típica película que te pones a contarla y en dos minutos has terminado. Pero hay que verla, para sacarle todo el jugo y participar en el juego de miradas, de silencios, de reproches sin palabras...
Sí, definitivamente, recomendable.
Lo de menos es el argumento, que puede hacer que parezca lenta la película. No sucede nada. Ni siquiera hay sexo. Hay dos soledades, llenas de silencios y gestos de hastío. Pero cada uno en su ambiente y en su peripecia diaria.
Es la típica película que te pones a contarla y en dos minutos has terminado. Pero hay que verla, para sacarle todo el jugo y participar en el juego de miradas, de silencios, de reproches sin palabras...
Sí, definitivamente, recomendable.
17.2.04
Anoche tuve la oportunidad de revisionar la película de Roman Polanski "El Pianista". Independientemente de que quizá le sobren unos minutos en su largo metraje, la verdad es que es un documento impresionante sobre las barbaridades cometidas por los nazis contra el pueblo judío.
Pero quería referirme a un aspecto de la película que a mi, particularmente, me ha impresionado de manera especial las dos veces que la he visto: la música. De acuerdo que la música es un elemento más de expresividad, junto con la fotografía y la interpretación de los personajes. Pero hay cintas en las que la música es un simple acompañamiento al diálogo de los personajes. En "El Pianista", se convierte muchas veces en protaginista de la acción. Esas melodías de piano tan magistralmente interpretadas por un pobre pianista judío, medio muerto de hambre y con el sufrimiento reflejado en el rostro, la humillación en todos sus movimientos, sentado ante un piano, sacando su espíritu de artista y arrancando al teclado toda la expresividad de lo que lleva dentro... consigue erizar el vello del espectador. La música, en esos momentos, se sobrepone a todos los demás elementos de la acción y se convierte en la máxima expresión de unos sentimientos que se contagian a los espectadores.
¿Qué sería de nuestras vidas sin la música? Ella expresa mejor que nada nuestra situación de ánimo en determinados momentos; a veces es un bálsamo para las heridas interiores; a veces es un grito airado de dolor; a veces canta jubilosa nuestra felicidad... ¡Viva la música y el genio de los que saben encontrar la melodía apropiada a cada momento de nuestra vida!
Por último, llega el final de la película, cuando los nazis huyen derrotados ante el acoso de los aliados. El concierto para piano y orquesta que pone el broche de oro, es de una belleza y expresividad, que te deja clavado en la butaca mientras pasan velozmente los ilegibles nombres de los intervinientes en el film. Es un canto al triunfo del arte frente a la barbarie de los hombres.
Pero quería referirme a un aspecto de la película que a mi, particularmente, me ha impresionado de manera especial las dos veces que la he visto: la música. De acuerdo que la música es un elemento más de expresividad, junto con la fotografía y la interpretación de los personajes. Pero hay cintas en las que la música es un simple acompañamiento al diálogo de los personajes. En "El Pianista", se convierte muchas veces en protaginista de la acción. Esas melodías de piano tan magistralmente interpretadas por un pobre pianista judío, medio muerto de hambre y con el sufrimiento reflejado en el rostro, la humillación en todos sus movimientos, sentado ante un piano, sacando su espíritu de artista y arrancando al teclado toda la expresividad de lo que lleva dentro... consigue erizar el vello del espectador. La música, en esos momentos, se sobrepone a todos los demás elementos de la acción y se convierte en la máxima expresión de unos sentimientos que se contagian a los espectadores.
¿Qué sería de nuestras vidas sin la música? Ella expresa mejor que nada nuestra situación de ánimo en determinados momentos; a veces es un bálsamo para las heridas interiores; a veces es un grito airado de dolor; a veces canta jubilosa nuestra felicidad... ¡Viva la música y el genio de los que saben encontrar la melodía apropiada a cada momento de nuestra vida!
Por último, llega el final de la película, cuando los nazis huyen derrotados ante el acoso de los aliados. El concierto para piano y orquesta que pone el broche de oro, es de una belleza y expresividad, que te deja clavado en la butaca mientras pasan velozmente los ilegibles nombres de los intervinientes en el film. Es un canto al triunfo del arte frente a la barbarie de los hombres.
10.2.04
Me había prometido a mí mismo, -y son las promesas que más hay que cumplir, porque no se puede uno engañar a sí mismo-, que no iba a hablar (escribir) nunca de política en mi blogger. Pero es que, en plena pre-campaña electoral, es tal el espectáculo que dan los políticos de uno y otro signo, que la indignación me sale por las orejas y por el teclado del ordenador, no lo puedo remediar.
Hacen gala de un cinismo tan elevado, que van a conseguir que dejemos de votar y... bueno, y nada, porque seguirán haciendo lo que quieran, como hasta ahora.
Aunque digo que son todos iguales, no puedo por menos de destacar el cinismo de la derecha, entre otras cosas, porque son los que están en el poder y tienen más medios de meternos en casa su cinismo.
Lo de Aznar es que ya, cuando aparece en la pantalla del televisor, me empieza a hervir la sangre. Porque, una de dos: o cree que somos todos subnormales, o su cinismo no le permite ver más allá de su bigote. ´Desde que alcanzó la mayoría absoluta su partido, no ha hecho más que usar el rodillo en el Parlamento para no explicar nada, ni dar cuenta de nada, ni permitir a la oposición que controle la acción de gobierno.
¿Cuál ha sido el resultado? -Pues que hemos obedecido ciegamente los dictados de Bush, como si éso nos engrandeciera a los ojos del resto del mundo. -Hemos sacrificado la alianza natural con Francia, Alemania e Inglaterra, que ya no cuentan con nosotros para nada. -Y, lo peor de todo, hemos sacrificado las vidas de diez españoles que nada se les había perdido en Irak.
Si, después de todo ésto, vuelven a sacar mayoría absoluta, yo me borro del censo.
Lo siento, hoy me ha tocado sacar la vena política. Prometo que no se prodigará.
Hacen gala de un cinismo tan elevado, que van a conseguir que dejemos de votar y... bueno, y nada, porque seguirán haciendo lo que quieran, como hasta ahora.
Aunque digo que son todos iguales, no puedo por menos de destacar el cinismo de la derecha, entre otras cosas, porque son los que están en el poder y tienen más medios de meternos en casa su cinismo.
Lo de Aznar es que ya, cuando aparece en la pantalla del televisor, me empieza a hervir la sangre. Porque, una de dos: o cree que somos todos subnormales, o su cinismo no le permite ver más allá de su bigote. ´Desde que alcanzó la mayoría absoluta su partido, no ha hecho más que usar el rodillo en el Parlamento para no explicar nada, ni dar cuenta de nada, ni permitir a la oposición que controle la acción de gobierno.
¿Cuál ha sido el resultado? -Pues que hemos obedecido ciegamente los dictados de Bush, como si éso nos engrandeciera a los ojos del resto del mundo. -Hemos sacrificado la alianza natural con Francia, Alemania e Inglaterra, que ya no cuentan con nosotros para nada. -Y, lo peor de todo, hemos sacrificado las vidas de diez españoles que nada se les había perdido en Irak.
Si, después de todo ésto, vuelven a sacar mayoría absoluta, yo me borro del censo.
Lo siento, hoy me ha tocado sacar la vena política. Prometo que no se prodigará.
5.2.04
En España los obispos achacan la violencia de género a la libertad sexual que domina la sociedad. Y en EEUU se monta un gran escándalo porque, en plena trasmisión del final de la Super Bowl, aparece al descubierto el pecho derecho de una cantante, una tal Janet Jackson.
Se me ocurre que aquí lo que sorprende es la ingenuidad de los obispos que no han sabido evolucionar al ritmo de la sociedad. Están anclados en pleno siglo XIX, o más atrás quizá, en pleno oscurantismo. Afortunadamente los tiempos modernos han superado aquella sociedad machista y sometida a dictados ultra-terrenales. Lo que sucede es que los obispos han mantenido su gueto particular cerrado frente a corrientes modernizadoras, para que su grey no se disperse. Sin embargo, sólo ellos y sus más adictos secuaces se han mantenido al margen de la evolución. La violencia de género, como han reconocido plumas autorizadas, deviene precisamente de ese machismo ancestral, que aún no se ha superado en determinadas capas de la sociedad. Ellos (los obispos) sí que tendrían que entonar el "mea culpa", por haber propiciado las actitudes machistas y de desprecio del otro sexo, visto siempre como objeto de pecado.
En cuanto a lo acaecido en EEUU, para mí lo único criticable es que fuera el compañero de la cantante el que descubriera el seno con su acción directa. Si hubiera sido ella la que espontáneamente hubiera sacado a relucir tan delicada prenda de sus encantos, nada que objetar. Pero el que fuera el "macho" acompañante el que lo provocara, ya me parece un tanto fuera de lugar. Por lo demás, la sociedad americana ya sabemos que es lo más hipócrita que se ha visto y no me extraña su reacción.
Hoy me ha salido esto de sexo, pero los tiempos mandan.
Se me ocurre que aquí lo que sorprende es la ingenuidad de los obispos que no han sabido evolucionar al ritmo de la sociedad. Están anclados en pleno siglo XIX, o más atrás quizá, en pleno oscurantismo. Afortunadamente los tiempos modernos han superado aquella sociedad machista y sometida a dictados ultra-terrenales. Lo que sucede es que los obispos han mantenido su gueto particular cerrado frente a corrientes modernizadoras, para que su grey no se disperse. Sin embargo, sólo ellos y sus más adictos secuaces se han mantenido al margen de la evolución. La violencia de género, como han reconocido plumas autorizadas, deviene precisamente de ese machismo ancestral, que aún no se ha superado en determinadas capas de la sociedad. Ellos (los obispos) sí que tendrían que entonar el "mea culpa", por haber propiciado las actitudes machistas y de desprecio del otro sexo, visto siempre como objeto de pecado.
En cuanto a lo acaecido en EEUU, para mí lo único criticable es que fuera el compañero de la cantante el que descubriera el seno con su acción directa. Si hubiera sido ella la que espontáneamente hubiera sacado a relucir tan delicada prenda de sus encantos, nada que objetar. Pero el que fuera el "macho" acompañante el que lo provocara, ya me parece un tanto fuera de lugar. Por lo demás, la sociedad americana ya sabemos que es lo más hipócrita que se ha visto y no me extraña su reacción.
Hoy me ha salido esto de sexo, pero los tiempos mandan.
2.2.04
Me situo ante el folio en blanco, o ante la pantalla vacía y es como si mi mente también estuviera en blanco.
No se trata de escribir por escribir. Pero como la mente no está nunca vacía, estos mismos pensamientos que desgrano ahora son contenido de la misma, volcado al papel.
Pensar es mirar hacia nuestro interior y escudriñar lo que pasa por nuestra mente. De joven me obligaban a hacerlo diariamente, a tempranas horas de la mañana; lo llamaban "meditar". La verdad es que a mí me aburría soberanamente. Entre el sueño que tenía, el frío que hacía en aquella Capilla y lo árido del tema religioso, naturalmente, las más de las veces sólo pensaba en lo inmediato: el desayuno, las clases, los compañeros...
¿Era muy distinto de los demás? -No lo sé; una vez descubrieron a uno que leía una novela, camuflada entre las tapas de un devocionario y lo expulsaron. Sin duda él, al menos, aprovechó la lectura para mejorar su estilo, caso de que la novela estuviera bien escrita.
Sin embargo yo ¿qué sacaba de aquellas "meditaciones"? Muchas veces me dedicaba a imaginar situaciones que me arrancaran de aquella mediocridad.
Es lo que vulgarmente llamamos "soñar despierto". No me gusta soñar despierto; casi siempre, el despertar a la realidad es muy duro y crea insatisfacción.
Afortunadamente aquella etapa queda muy lejos. Hoy tengo a mi alcance todos los medios para madurar -un poco tarde-, para desarrollar la personalidad, para forjar un estilo literario o, simplemente, para vivir.
No se trata de escribir por escribir. Pero como la mente no está nunca vacía, estos mismos pensamientos que desgrano ahora son contenido de la misma, volcado al papel.
Pensar es mirar hacia nuestro interior y escudriñar lo que pasa por nuestra mente. De joven me obligaban a hacerlo diariamente, a tempranas horas de la mañana; lo llamaban "meditar". La verdad es que a mí me aburría soberanamente. Entre el sueño que tenía, el frío que hacía en aquella Capilla y lo árido del tema religioso, naturalmente, las más de las veces sólo pensaba en lo inmediato: el desayuno, las clases, los compañeros...
¿Era muy distinto de los demás? -No lo sé; una vez descubrieron a uno que leía una novela, camuflada entre las tapas de un devocionario y lo expulsaron. Sin duda él, al menos, aprovechó la lectura para mejorar su estilo, caso de que la novela estuviera bien escrita.
Sin embargo yo ¿qué sacaba de aquellas "meditaciones"? Muchas veces me dedicaba a imaginar situaciones que me arrancaran de aquella mediocridad.
Es lo que vulgarmente llamamos "soñar despierto". No me gusta soñar despierto; casi siempre, el despertar a la realidad es muy duro y crea insatisfacción.
Afortunadamente aquella etapa queda muy lejos. Hoy tengo a mi alcance todos los medios para madurar -un poco tarde-, para desarrollar la personalidad, para forjar un estilo literario o, simplemente, para vivir.
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